
Que despistada estoy estos días, no me apetece ni cocinar y me tiro a lo fácil, como esta sopa fria que solo necesita triturar y un poco de nevera.
Willy sigue malito. Se que no se va a curar, pero me da tanta rabia ver como empeora. Un día esta bien y tres está mal. Ya apenas sube las escaleras, anda muy poco y se cansa mucho, sobre todo cuando acaba el día que ya el pobre no puede con su alma. Todavía le tienta la comida y se viene si te escucha trajinar en la cocina. Lo bajo en brazos a hacer sus cosas y lo achucho todo lo que puedo… Ayer hasta me lo llevé a las clases de cocina en Telva. Ya no sé que hacer. Le miro y se me cae la baba, pero lo veo y sé que no está bien. Hoy volvemos a la oncóloga. El gánglio del linfoma vuelve a estar grande, veremos que nos dice hoy Noemí.
Perdonad que me desahogue un poco, me he puesto a escribiros justo en un momento de bajón, pero en un rato se me pasa.
Besos









