El cielo valenciano es Starlight

publicado en: Fuera de casa, Te cuento | 2

Starlight, una reserva del cielo
Me despierto. He soñado con el cielo de mi infancia. Estaba en el pueblo de mis abuelos escuchando los grillos, estirada en la hierba de la finca escondida entre viñedos… Las noches de verano son así, mágicas. Mis primos, el lavadero son su soniquete imparable de agua corriendo. Somos libres. El cielo está pletórico y mientras miras al infinito, esa cabecita infantil piensa en lo pequeñitos, insignificantes y efímeros que somos. Como hormiguitas. Pienso en las películas de mi infancia. Ojalá ET fuera de verdad. Moría por esa bicicleta…

Tengo que hacer memoria para recordar cuantas veces veo el cielo. Los veranos son nuestros momentos de tirarnos fuera y mirar arriba. A diario y desde casa no veo nada. Las farolas, la contaminación… esconden la belleza de lo que se encuentra al otro lado. Seguramente está en nuestra mano que las cosas cambien pero estamos siempre tan ocupados que lo más básico se nos escapa. Las estrellas y el cielo son patrimonio de la humanidad. También necesitan protección y descubro que existe algo llamado reservas Starlight y me parece maravilloso. Demasiado móvil. Llega la hora de hacer algo. Me voy al tren.

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En el planeta hay 10 reservas Starlight y yo voy a visitar una de ellas. Me voy a Valencia. Estoy segura de que todos habéis estado allí alguna vez pero en la costa ¿acierto? Noooooo, muy mal. El interior también hay que conocerlo. Hay pueblos maravillosos donde las tradiciones marcan el ritmo.

Ya estoy en Aras de los Olmos, a hora y media de Valencia. Allí los jubilados son los que cocinan las gachas tradicionales. En los días de fiestas ellos preparan la leña, llevan los calderos de hierro y la harina. Se sientan alrededor del fuego y cuentan durante horas, historias que han vivido, mientras vigilan que la harina se cueza al ritmo adecuado. Es un ritual que todos conocen. A nadie le suena extraño. Lo disfrutan y están orgullosos.

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Starlight, observatorio astronómico de Aras de los Olmos

Me siento a su lado y me enseñan unos palos largos marcados del uso de tantas otras fiestas, que esperan sin prisas el momento de entrar en acción. “Tenemos que remover media hora sin parar” así las gachas quedarán perfectas, calientes, sencillas… Y al lado la carne y las sardinas bien saladas que a los pueblos de interior llegaban en salazón. Que diferente es la vida 90 minutos de la ciudad. Qué sencilla. Qué paz.

¿Sabéis que me sorprendió? Mirar al horizonte en una noche tan cristalina como fría y ver una luz en plena noche. ¿Qué era? Madrid y al darme la vuelta otra boina de luz que era Valencia y un cuarto a la izquierda Teruel y un poco más allá Cuenca… ¿Cómo puede ser? Está en nuestra mano cambiarlo, tenemos que concienciarnos y enseñar a los niños lo bonito que es mirar el cielo, pisar el hielo, las hojas caídas al suelo del otoño… son cosas que no cuestan dinero y son preciosas.

Llegó el momento de la sentarnos y cenamos gachas… qué cosa rica. Lo llamaron “Big Bang”. Y nos comimos la constelación ibérica y la crema de alcachofas que quiso ser agujero de gusano, hasta hubo una vía láctea de cordero y no faltó Saturno en cacao…  Descubrimos que en el interior hacen cerveza artesana “Galana”, tres tipos de mermeladas de manzanas ecológica esperiega que se cultiva en el Rincón de Ademuz, la conocida como manzana helada que por un proceso de cristalización del azúcar tiene aspecto de manzana de hielo que queda dulce y son estupendas para repostería. Por eso la mermelada es especialmente deliciosa y Loles Salvador ha dado en el clavo con ellas, son realmente especiales. ¡Qué miel! La cogimos con el dedo directamente de las colmenas. Culpables de esta maravilla de Mieles la Travina, son dos hermanos de Aras de los Olmos, Mario y Alberto que para mi sorpresa, además de criar abejas hacen trashumancia con ellas -admito mi absoluto desconocimiento sobre el tema- y las trufas JavalTuria, que ricas, ese sabor y ese olor tan agradable. Son un producto tanto silvestre como cultivado, recolectado en la Serranía del Alto Turia entre Aras de los Olmos y Alpuente. La temporada de trufa negra empieza a finales de noviembre y puede alargarse hasta Marzo dependiendo del tiempo, mmmm… Y salimos a ver las estrellas… y pensé que era un sueño.

Gracias a las personas que nos acompañaron en Aras de los Olmos, por su amabilidad, por luchar por su pueblo y por sacarlo adelante. Por creer que tienen mucho que dar y demostrarlo y por cuidar algo tan maravilloso como el cielo, sus gachas y otras tantas recetas y tradiciones.  Por esa luz LED Ambar que hace que los seres vivos -incluidos los mosquitos- no sufran con la atracción de la luz de las farolas por las noches, y a María, por sus manzanas deliciosas que saben a cuentos de hadas -como huelen-. Hay que volver, para ver de nuevo a Casiopea y aprender más sobre astronomía.

Telescopios Starlight

Las reservas Starlight están certificadas por la Fundación Starlight,  respaldado por la UNESCO, la Organización Mundial del Turismo (UNWTO) y la Unión Astronómica Internacional (IAU). Para conseguir esta certificación se requieren una serie de parámetros relativos a la calidad astronómica del cielo nocturno. En este momento solo hay 10 reservas de este tipo en el mundo, 8 se encuentran en España.

Hay aplicaciones de astronomía que te ayudarán a ver las estrellas… Mira Star Walk, Mapa estelar, la aplicación de la Nasa… hay muchas.

5.0 de 1 opiniones
Gachas de Los Serranos
 
Autor:
Cocina: Española
Ingredientes
  • 4 litros litros de agua
  • 1,5 kilogramos de harina
  • Sal
  • Colorante
  • Sardinas
  • Tajadicas de carne de cerdo (jamón, tocino y magro)
Pasos a seguir
  1. Ponemos el agua a calentar y dejamos que hierva. Echamos la harina bien
  2. repartida de forma que se quede en montones que sobresalgan del agua. Añadimos la sal y el colorante. Dejaremos cociendo un par de horas.
  3. Mientras tanto empezamos a freír en dos sartenes las sardinas y la carne. Una vez está hervida la harina sacaremos el agua sobrante en un bol o recipiente hondo y guardaremos. Removemos la harina ya sin agua e iremos echando algún cacito del agua extraída para que no se seque.
  4. Por último, añadiremos a la harina las sardinas y la carne junto con el propio aceite de las sardinas. Todo poco a poco y sin dejar de remover. A disfrutar

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2 Comentarios

  1. M. Nieves Collado

    Hola Rosa, soy valenciana como tú y me ha encantado tu blog……..especialmente esta receta que me ha hecho recordar mi niñez en Corcolilla, una pequeña aldea del Rincón de Ademuz, muy cercana a Alpuente.
    Mi abuela hacía las gachas riquísimas en una sartén de mango largo y al calor de la leña, así que me voy a animar y voy a intentar hacerlas. Muchas gracias por el estupendo trabajo y la excelente presentación de todas tus recetas.

    • Muchas gracias Nieves… en realidad da igual de donde seamos, lo importante es compartir y disfrutar y Valencia es preciosa.

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