Llegar a Elciego (Álava) en coche abriéndose camino entre cepas mimadas que aguardan el fruto de este año. Darse de bruces con el capricho de titanio reflectante que parió Frank Gehry, al que cautivaron entre la humedad y los pasillos estrechos y oscuros de la Catedral de Marqués de Riscal, con una botella del año de su nacimiento. Imaginar el ceño fruncido de los vecinos cuando Gehry desafió cara a cara, al valiente que unos cuantos siglos antes talló a mano los canales del ábside de la iglesia de San Andrés, situada al otro lado de la carretera. Disfrutar de las creaciones de Francis Paniego, capaz de dar la vuelta a un Mojito, presentar una Sopa de boletus y castañas y un Carpaccio de gamba roja sobre tartar de tomate y ajoblanco y al mismo tiempo, esquivar las columnas que el arquitecto canadiense olvidó eliminar del espacio dedicado a la cocina…
Cualquiera que haya pasado un fin de semana así y tenga que regresar a Madrid, debería estar llamando inmediatamente a la puerta del psicoanalista. No se alarmen. Yo he preferido descorchar [#valiente] un Marqués de Arienzo, agitado todavía por el viaje. ¿Fluidez? ¿Consistencia? ¿Aromas?¿Acidez? ¿Dulzura? […] Esto no me puede estar pasando a mi. ¿Me entregan un diploma y me creo un gurú de la enología? ¡Ups, mal estamos! Copa arriba. Análisis visual. Color rubí, limpio. Remolinos imposibles de controlar (tengo que aprender a mover la copa o me engullirán las olas surferas) Olor a frutas rojas y tostados… Boca. Sensación agradable. [#placer…]
Alguien bautizó este encuentro de blogueros gastronómicos como #ExperienciaRiscal pero la verdadera experiencia empieza ahora que todavía andan frescas las catas magistrales de Rafael Ruíz Isla en el Aula. Primera lección: ¡El vino se sirve con contundencia y sin miedo! Rafa no sabe que ha creado unos pequeños monstruos con muchas ganas de aprender y descubrir todos esos matices.
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